Actividad física y asma

Actividad física y asma

Actividad física y asma

“Una enfermedad crónica que se caracteriza por ataques recurrentes de disnea (falta de aire) y sibilancias (pitidos en el pecho)”

Sus síntomas son conocidos internacionalmente por todo el mundo: sensación de ahogo, falta de aire, asfixia… Por ello, es normal que cuando hablamos de asma y deporte surjan algunas dudas.

La práctica del deporte y el asma no son incompatibles, sino más bien todo lo contrario: practicar deporte mejora la resistencia respiratoria y mejora la tolerancia a la actividad física, siendo así un aspecto importante para llevar un estilo de vida saludable. “El deporte tiene beneficios para la salud respiratoria en diversos ámbitos, sobre todo en las épocas de crecimiento del niño para aprender a conocer su asma y saber cuándo y cómo tomar la medicación de rescate si es que la necesita” explica el Doctor Franchek Drobnic, especialista en Medicina del Deporte en CAR Sant Cugat.

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), por su parte, destaca los siguientes beneficios de la actividad física en niños que padecen asma:

  • Mejora el desarrollo general del niño, dado el beneficio psicoemocional e integrador del deporte.

  • Se reducen las crisis asmáticas derivadas del esfuerzo.

  • Disminuye el nerviosismo ocasionado por las crisis.

  • Mejora la condición física y la propia tolerancia: el desarrollo de la musculatura respiratoria permite un incremento de la capacidad pulmonar.

  • Ayuda a mantener un peso saludable: cuando existe sobrepeso las complicaciones se duplican.

Para la farmacéutica española Antonia Mangues y la enfermera María Pilar García, una de las prácticas deportivas más recomendables para quienes sufren de asma es la natación: "Generalmente, nadar es mejor que correr. Efectivamente, la natación es uno de los mejores deportes para los asmáticos, porque no provoca excesiva presión pectoral y se practica en ambiente húmedo".

“A raíz de practicar deporte empecé a mejorar”.

Asimismo, el deportista y paciente de asma Anxo Viga confiesa que el deporte marcó un antes y un después en su condición de paciente asmático: “A raíz de practicar deporte empecé a mejorar”.

Más allá de la actividad física, existen otras prácticas que ayudan notablemente a controlar el asma. Entre ellas, destaca la identificación de los desencadenantes: conocer y evitar los factores que incrementan las crisis asmáticas resulta de gran ayuda (humo, tabaco, polvo…). Seguir las indicaciones diarias del tratamiento, asegurarse de llevar siempre la medicación de rescate y acudir a una revisión anual también se posicionan como prácticas indispensables para mantener el asma bajo control.

Para comprobar si tu asma afecta a tu práctica deportiva, realiza el ACT Test

 

Imágenes solo a título representativo

 

NP-ES-ASU-WCNT-190001(v1) 04/2019

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